No hay consenso entre los partidos sobre el aplazamiento de las elecciones a los comités previstas para el 3 de diciembre. Ayer, la Comisión de Asuntos Exteriores de la Cámara de Diputados italiana, en presencia del subsecretario Di Stefano, comenzó a examinar dos resoluciones diferentes: una del presidente Fassino (PD), que pedía el aplazamiento de la votación, tal y como solicitó la Cgie durante el pleno en línea del 7 de junio; y otra de Ehm y Siragusa (Misto) que, por el contrario, pedía que las elecciones se celebraran con regularidad.
Al explicar su texto, Fassino recordó que la resolución surgió de "las solicitudes recibidas de las comisiones y de la Cgie para evaluar la conveniencia de aplazar las elecciones previstas para el 3 de diciembre, a la luz de la evolución de la pandemia y la persistencia de ciertas restricciones en varios países". Partiendo de estos supuestos, la resolución compromete al Gobierno a "verificar si se dan las condiciones para celebrar las elecciones en la fecha fijada y, en caso de que se decida confirmarla, a adoptar procedimientos simplificados para garantizar la más amplia participación en la seguridad".
La resolución de Ehm-Siragusa va en sentido contrario, con el objetivo de "no posponer más la fecha del 3 de diciembre, fijada por el MAECI tras evaluar la existencia de todas las condiciones necesarias para celebrar las elecciones". Según Siragusa, "debe prevalecer el derecho democrático de los compatriotas que viven en el extranjero a poder votar a sus representantes en los Comités, cuyo mandato de cinco años se ha ampliado a siete, considerando que estas elecciones ya han sido aplazadas durante un año y que la democracia no puede suspenderse indefinidamente". Aunque sea "imposible predecir la evolución de la pandemia en los próximos meses", dijo, "hay que tener en cuenta que el voto se emite por correo, lo que limita al máximo los riesgos de contagio". El hecho de que el aplazamiento haya sido solicitado por la Cgie, según Siragusa, es "un evidente conflicto de intereses" porque el Consejo General "está pidiendo de hecho una prórroga de su mandato".
Los puntos de convergencia entre las dos resoluciones, concluyó, son "sobre la cuestión de la experimentación del voto electrónico, que debería limitarse a unos pocos escaños, y sobre la necesidad de una campaña de información para relanzar el papel de los órganos de representación de los italianos en el extranjero, que actualmente son poco conocidos por nuestros compatriotas".
Fassino volvió a tomar la palabra para subrayar que "la Farnesina ya ha indicado la fecha de las elecciones: por lo tanto, el primer compromiso de la resolución, destinado a comprometer al Ejecutivo a no adoptar iniciativas para posponer aún más las elecciones, parece totalmente inútil".
"Se mostró perplejo por la decisión de algunos colegas de la mayoría de firmar la propuesta de resolución presentada por mi colega la señora Siragusa". Se mostró "preocupado por la decisión de algunos de mis colegas de la mayoría de apoyar la propuesta de resolución presentada por la Sra. Siragusa".
El presidente de la Eurocámara dijo que varios de sus colegas de la mayoría de los grupos políticos estaban a favor de la resolución.
Quartapelle (PD), por su parte, destacó "la necesidad de garantizar la introducción de procedimientos simplificados, en particular en lo que se refiere a la presentación de candidaturas y a la recogida de firmas, dado que actualmente es necesario acudir personalmente a las oficinas consulares con evidentes problemas relacionados con las medidas de prevención de contagios".
Según Palazzotto (LEU), las resoluciones deben ser retiradas: "hay que hacer todo lo posible para aplazar las elecciones del 3 de diciembre, dado que la Farnesina ya habrá realizado sus propias evaluaciones sobre la posibilidad de celebrar las elecciones con seguridad. La decisión sobre la fecha es una cuestión técnica, responsabilidad de la Dirección General de Italianos en el Mundo, que es totalmente ajena a consideraciones políticas; por lo tanto, no procede seguir examinando las propuestas de resolución, que deben ser retiradas".
Delmastro (FdI) invitó a Quartapelle a "no dramatizar el problema de la recogida de firmas". Espera que se pueda acordar un texto unificado.
Dijo que "los métodos de recogida de firmas pueden modificarse simplificando el sistema y utilizando herramientas informáticas, sin llegar a posponer las elecciones".
En conclusión, Fassino constató "la ausencia de un amplio consenso sobre ninguna de las dos resoluciones" y propuso "trabajar en un texto unificado que se limite a los aspectos técnicos y organizativos de las elecciones, dejando de lado la cuestión de la fecha de las mismas".

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