Nuestra cocina está hecha de historia y cultura, las del mundo agrícola, las de las mujeres que han forjado nuestra gran biodiversidad en la cocina y las de los 27 millones de emigrantes que han llevado nuestra cocina a todos los rincones del planeta. Sólo conociendo esta historia y esta cultura será posible defender y promover en el mundo lo que es hoy la cocina italiana. Sobre esta base, Carlo Petrini, presidente de Slow Food, y Manlio di Stefano, subsecretario de Asuntos Exteriores, han firmado hoy el nuevo protocolo de entendimiento entre el movimiento internacional, nacido en Italia y extendido ya a los cinco continentes, y la Farnesina. La ocasión la ha brindado la presentación hoy, en la Sala de Conferencias Internacional, de la 2021 Semana de la Cocina Italiana en el Mundo.
En su sexta edición, el evento se celebrará con la colaboración activa de la red de embajadas, consulados, institutos culturales italianos y oficinas del ICE de todo el mundo bajo el lema elegido este año: "Tradición y perspectivas de la cocina italiana". Concienciación y mejora de la sostenibilidad medioambiental".
Un tema que, como explicó Lorenzo Angeloni, Director General de Promoción del Sistema País del Maeci, que introdujo y moderó el encuentro, pretende conjugar el deseo de promover los productos agroalimentarios italianos en el extranjero y, al mismo tiempo, el estilo de vida y la dieta sostenible que son un elemento característico de nuestra Dieta Mediterránea.
Los discursos institucionales fueron inaugurados por el Ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación Internacional, Luigi Di Maio, seguido por el Subsecretario del Mipaf Gian Marco Centinaio, el Viceministro de Desarrollo Económico Picchetto Fratin, a distancia, Sergio Paolantoni por la FIPE, y, para cerrar, Carlo Petrini.
"Se renueva uno de los eventos más esperados y apreciados para la promoción integral de Italia en el mundo", comenzó diciendo el ministro Di Maio, quien agradeció a la red Farnesina el "gran compromiso" demostrado desde hace seis años en este evento dedicado a "lo mejor de la producción y la tradición alimentaria y vinícola italiana".
"La cocina italiana expresa la cultura, la investigación, la formación, la tradición, la innovación y la identidad territorial" y "promoverla en el mundo es un objetivo de la Farnesina", dijo Di Maio, recordando que "Italia presume de la primacía de los productos con denominación geográfica", que representan un "motor indispensable" para el Made in Italy. Por ello, el Ministerio de Asuntos Exteriores, sobre todo porque es responsable de la internacionalización, se compromete a una acción "integrada" en favor del sistema agroalimentario para apoyar un sector tan importante para la economía italiana que en 2020 habrá alcanzado un valor absoluto de 64.000 millones de euros, mientras que sólo emplea al 6% de nuestra población. Las exportaciones también han aumentado un 10%, alcanzando casi 21.000 millones de euros y esto, subrayó Di Maio, también gracias a una serie de medidas como el Pacto de Exportación, el Plan Nacional de Recuperación y Resiliencia y las inversiones en comercio electrónico. El objetivo es "hacer estructurales" estas medidas, que ya se espera que se refinancien en la próxima ley de presupuestos, aseguró el ministro.
Di Maio citó a continuación "otras dos piedras angulares" de la estrategia de promoción integrada de la Farnesina, a saber, la comunicación y la Expo de Dubai. En el primer caso, se ha anunciado una extraordinaria campaña de "marca país" en los canales digitales de 26 países objetivo de todo el mundo. En lo que respecta a la Expo, "el Pabellón de Italia es un extraordinario escaparate para nuestro país", que en Dubai se presenta como "tecnológicamente avanzado, pero anclado en sus tradiciones, encapsuladas en el lema 'La belleza une a los pueblos'".
Por último, está la "intensa acción de lucha contra la falsificación" y la sonoridad italiana llevada a cabo por la Farnesina junto con las instituciones asociadas. "Hay que informar correctamente a los consumidores extranjeros sobre nuestros productos", dijo Di Maio, recordando la acción emprendida hace tiempo junto a Assocamerestero con el proyecto "El verdadero sabor italiano".
Y ahí no acaba la cosa, porque "el Ministerio de Asuntos Exteriores está en primera línea en la defensa de nuestro modelo alimentario en todos los foros internacionales" y ante todo en la Unión Europea: "Italia apoya las dietas sanas y sostenibles" y está "en contra de los sistemas de semáforo de etiquetado en el frontal del envase", porque no hacen justicia ni a la calidad de los productos italianos ni a las "muchas empresas" y "muchos trabajadores" que hacen que la cocina italiana sea realmente única en el mundo.
"En el trabajo en equipo se basa el espíritu y el éxito" de esta batalla, así como el éxito de la Semana de la Cocina Italiana en el Mundo, concluyó el ministro.
El subsecretario Centinaio también coincidió con Di Maio en la necesidad de una actuación incisiva y sistémica. "La tradición y la cultura alimentaria italianas son uno de los instrumentos más fuertes del poder blando de nuestro país", dijo el representante del Mipaf, recordando que "a pesar de la pandemia, el sector ha registrado un fuerte crecimiento de las exportaciones y este año alcanzará los 50.000 millones de euros". Es un soplo de aire fresco para nuestros productores y una clara señal de la calidad de nuestra agricultura y del valor añadido de la red diplomático-consular que la sustenta. También en la lucha contra la falsificación.
"La imitación daña la imagen de nuestros productos, porque la calidad del producto copiado es siempre inferior a la del original. Para Centinaio, por tanto, "hay que crecer en la conciencia de que hay que proteger los productos italianos por el bien de los productores y los consumidores". En línea con Di Maio y el Gobierno italiano, el subsecretario reiteró su "no a la homologación", "no al etiquetado semáforo que manipula el mercado", porque no da información real sobre el producto sino que transmite "un mensaje de condicionamiento"; "no al Nutri-Score" que, además de perjudicar al Made in Italy, no respeta la "estrategia verde" hacia la que la UE ha iniciado su transición. Y "no", por último, a la "institucionalización de la sonoridad italiana", porque pondría "en riesgo todas las denominaciones de origen", añadió Centinaio, en referencia a la última diatriba en la UE contra el "prosek" croata.
El viceministro Picchetto Fratin, conectado a distancia, dijo también que "hay que defenderse de la sonoridad italiana, hay que defender nuestros productos, nuestras marcas y nuestras denominaciones" y con ellas "nuestra imagen, que en el mundo es de alta calidad".
La primera prueba de ello es el hecho de que "dar una definición unívoca de la cocina italiana es una tarea inviable, dada la amplitud de la tradición y la innovación" en nuestro territorio. "En Italia sólo hay que desplazarse unos kilómetros y, con los acentos, cambian las costumbres gastronómicas y las recetas". Para Fratin, "podemos hablar de muchas cocinas italianas", resultado de una "evolución milenaria, que tiene raíces muy lejanas" y que ha dado lugar a un "caleidoscopio de sabores, ingredientes y estacionalidad" tal que justifica la supremacía de Italia en materia de denominaciones de origen e indicaciones geográficas.
Por ello es "fundamental", más aún hoy en día con el desarrollo del comercio online, asegurar la "trazabilidad" del producto en el mercado y así proteger nuestros productos agroalimentarios y "cultivar una correcta información, que luego se convierte en concienciación y educación en el consumo". En otras palabras, necesitamos un "etiquetado" que nos permita "medir la calidad" del producto. Por el contrario, Fratin señaló que el mecanismo Nutri-Score "estandarizaría todo", con un "daño considerable" no sólo para la "penetración de nuestros productos en los mercados extranjeros", sino también para la calidad de los productos y la "salud de los consumidores".
"Si somos el país más envejecido del mundo, probablemente sea porque nuestra dieta es mejor que la de otros países", concluyó Fratin, invitando a quienes apoyan el Nutri-Score a plantearse esta cuestión, en primer lugar a Gran Bretaña, donde hay un dicho: "juzga a un país por cómo se come... Me abstendré de juzgar cómo se come al otro lado del Canal", concluyó.
Como representante de la Federación Italiana de Establecimientos Públicos, Sergio Paolantoni aportó al debate el punto de vista más específico del sector de la restauración, "orgullo de nuestro país, excelencia del Made in Italy y auténtico soft power", que en el extranjero "no es sólo un fenómeno de costumbre, sino un extraordinario motor" para todo el sector económico de la industria agroalimentaria.
Por ello, la FIPE está trabajando con el ICE en un proyecto para potenciar los restaurantes italianos en el mundo y su papel como "vehículo de conocimiento y promoción del verdadero Made in Italy", involucrando a los chefs de cinco estrellas, "embajadores de nuestro estilo de vida en el mundo", con una actividad de comunicación presencial y online.
"Hay un deseo en el mundo de comer italiano y consumir verdadera comida italiana", añadió Paolantoni, citando una encuesta de la Universidad de Minnessota según la cual Italia está en la cima de la "escala culinaria mundial". También gracias a los 2.218 establecimientos certificados por la marca Ospitalità Italiana, presentes en 60 países y 451 ciudades de todo el mundo: "verdaderas agencias culturales de nuestro país", concluyó Paolantoni. "Nuestro agradecimiento y apoyo van dirigidos a ellos".
La Semana de la Cocina Italiana en el Mundo ha contado desde el principio con la colaboración de Slow Food, una institución comprometida con la promoción de los alimentos, respetando a quienes los producen, en armonía con el medio ambiente y los ecosistemas, gracias a los conocimientos de los que son depositarios los territorios y las tradiciones locales. Este año, la sinergia entre Slow Food y la Farnesina se ha oficializado y reforzado con la firma de un memorando de entendimiento para la promoción de los productos gastronómicos locales con el fin de apoyar y potenciar la producción alimentaria de calidad y el sistema turístico italiano.
El acuerdo ha sido firmado por el subsecretario de Asuntos Exteriores, Manlio Di Stefano, y el presidente de Slow Food, Carlo Petrini, que ha anunciado que la Universidad de Ciencias Gastronómicas de Pollenzo, de acuerdo con el Ministerio de Asuntos Exteriores, pondrá a disposición de todo el mundo el MOOC - Massive Open Online Course sobre la "Historia de la cocina italiana" de forma gratuita: 42 lecciones de 7 minutos cada una, que la Universidad compartirá, como adelanto con motivo de la Semana de la Cocina Italiana en el Mundo, con todas las sedes diplomáticas italianas en el extranjero, Embajadas, Consulados, Institutos Culturales, Cámaras de Comercio e ICE. El objetivo es fomentar una difusión lo más global posible de un enfoque de la cocina italiana que no se limite a celebrar su dimensión lúdica y comercial, sino que sea capaz de profundizar en los aspectos históricos, culturales y sociológicos que constituyen sus rasgos fundadores. La plataforma, que se enriquecerá a lo largo de los años con capítulos dedicados tanto a la historia de la gastronomía como a los productos individuales, cuenta con la contribución de antiguos alumnos y figuras destacadas del mundo de la gastronomía italiana: de Massimo Montanari a Carlo Cracco, de Alberto Capatti a Massimo Bottura, por citar sólo algunos.
"Cuando decimos que la nuestra es la mejor cocina del mundo, es necesario contar con herramientas culturales e históricas que expliquen por qué la realidad de la cocina italiana ha tenido y tiene tanto éxito", dijo Petrini en su intervención de hoy en la Farnesina. "Esto nos da la fuerza para contradecir cualquier forzamiento legislativo" en Europa y en otros lugares.
Hay dos "elementos distintivos" de la cocina italiana que Petrini destacó: "a lo largo de todos estos siglos, las clases campesinas han expresado gastronomías y cocinas muy diferentes", por lo que "la fuerza de la cocina italiana es precisamente esta biodiversidad, que se expresa a través de diferentes culturas gastromómicas", en las que "las mujeres han desempeñado un enorme papel", subrayó el presidente de Slow Food, lamentando que en el "escenario mediático" hoy en día haya "sólo chefs masculinos". Incluso "las clases dirigentes han tenido su papel en la historia": baste mencionar el nombre de Pellegrino Artusi y su recetario, que representa la Unidad de Italia en la cocina.
Luego hay un segundo elemento: "la multitud de migrantes que han llevado un mensaje claro a todos los rincones del planeta". Hay 27 millones de emigrantes italianos, igual a la población italiana en el momento de la Unificación de Italia, en 1861, que "han transmitido nuestra cultura", encontrando "formas de cruce con otros países" y haciéndola "fuerte en todos los rincones del planeta".
"Conocer la historia es el elemento fundamental para hacer todo lo que se ha dicho aquí", reiteró Petrini: "la cultura es la herramienta fundamental para combatir la sonoridad italiana", pero todos los actores implicados -la red diplomático-cultural, la CII, la CIE, el mundo de la restauración...- "deben ser conscientes de ello". - deben ser conscientes de ello: sus conocimientos tienen una historia y, cuando la conozcan, tendremos la herramienta para defendernos mejor.
El curso "Historia de la cocina italiana" servirá para profundizar en "la extraordinaria riqueza y diversidad de nuestra cultura alimentaria: entender esta parte de la historia de nuestro país significa comprender el paisaje rural de nuestro país, la redención de las clases más pobres, el papel de los emigrantes en la difusión de los productos y el savoir-faire". El extraordinario mundo de una cultura material que es patrimonio de nuestro pueblo. Espero que este trabajo sirva para una representación correcta y honesta de nuestro patrimonio gastronómico", concluyó Carlo Petrini, deseando que la Semana de la Cocina Italiana en el Mundo "se convierta en un elemento de riqueza y también de diplomacia alimentaria".