Los rumores llevan tiempo circulando. ¿Se va? ¿Continúa? ¿No sabe qué hacer? Hasta que ella misma salió del armario, declarando que quería poner fin a su carrera y dedicarse, por fin, a una vida normal. Se acabaron los días marcados por agotadoras sesiones de entrenamiento, dietas controladas, acostarse a las 11 de la mañana y levantarse a las 6. Federica Pellegrini, la mejor nadadora italiana de todos los tiempos, ya no se lanzará a la piscina para desafiar y aplastar a sus rivales. Se ha dado cuenta de que sus 32 años empiezan a pasarle factura, y está cerrando la temporada con una nota alta.
Una vez dijo: "Todos los deportistas se sacrifican, pero la natación es uno de los deportes más agotadores en cuanto a preparación. Meses de entrenamiento para una carrera que dura, en mi caso, 1 minuto y 50 segundos. La diosa de la natación italiana, como la apodaron, se fue con un palmarés muy respetable: 113 medallas de oro, 27 de plata y 14 de bronce, después de establecer cuatro récords mundiales en los 200 y 400 libres. En los Juegos Olímpicos de 2004, subió al podio envuelta en la bandera italiana: esto no ocurría desde hacía 32 años. En los campeonatos de 2009 en Roma, ganó el oro y estableció un nuevo récord mundial en los 400 libres con 31'59"15", la primera mujer de la historia en bajar de 4 minutos en esta especialidad.
Ninguna nadadora ha conseguido subir al podio en los 200 m libres durante seis campeonatos mundiales consecutivos como ella. En 2001, la revista Swimming Wold la eligió nadadora del año.


Un niño prodigio

Nacida en Mirano (Venecia), de padre barman y madre amante de la natación, Federica Pellegrini entró en la piscina a los 7 años, en la Serenissima Nuoto de Trieste. Los entrenadores se dieron cuenta enseguida de que tenía un talento natural, como Maradona en el fútbol, Pavarotti en la música y Picasso en la pintura. A medida que crecía, se estiró hasta los 179 cm, sus hombros y su espalda se expandieron y sus brazadas cortaron el agua con furia. Sus especialidades son la espalda, pero sobre todo el estilo libre.
A los 16 años se incorporó a la selección italiana. Para ella comenzó una vida de sacrificio y satisfacción. Perfeccionista, competitiva, con un gran deseo de ganar pero también de aparentar, la diosa de la natación italiana mostró su lado narcisista. Es guapa, escultural y famosa, por lo que se presta a una serie de anuncios televisivos comerciales. Pero también encuentra tiempo para escribir, y en 2007 publicó un libro con Federico Taddia que es un poco un diario y un poco una crónica de sus días. ¿El título? Mamá, ¿puedo hacerme un piercing? Luego escribió otro para Mondadori, ella sola: Io nuoto per amore.

El amor nace en el agua

A los veinte años se comprometió con un colega, el nadador Luca Marin. El romance duró unos años hasta que Federica Pellegrini cambió de pareja y se relacionó con Filippo Magrini, también nadador profesional. Entretanto, también se ha mostrado muy activa en el ámbito social y se ha convertido en testimonio de ADMO, que se ocupa de los problemas de los trastornos alimentarios. Se ha implicado personalmente en la campaña Mare Pulito, que lucha contra la violencia de género y los feminicidios, y se le ha dedicado un tramo de carretera en el paseo marítimo de Jesolo (donde solía ir de vacaciones cuando era niña).
Federica Pellegrini es guapa, famosa, de modales sencillos y directos, y gusta no sólo a los aficionados a la natación, sino a la gente de a pie. Aunque privilegiada, es una de las nuestras, hasta el punto de que hace unos meses también se acogió al Covid. Salió bien parada y aprovechó la ocasión para infundir valor y esperanza a todas las víctimas de esta desgraciada pandemia.
Ahora Federica Pellegrini, la mejor nadadora italiana de todos los tiempos, ha decidido salir de la piscina para tener derecho a una vida normal. Pero los rumores ya están circulando. ¿Cederá? ¿Se resistirá? ¿O esperará para decidir? Hay quien ya le augura un futuro como presentadora o animadora de programas de televisión y variedades. Como solía decir James Bond: nunca digas nunca.